Reflexiones

DEJO DE COMER MAL

comida chatarra o comida basura, como hamburguesas, refrescos y patatas fritas que intoxican nuestro organismo
Comida chatarra con agua. Podría ser peor…

Alimentarnos con sustancias tóxicas es uno de tanto malos hábitos de la sociedad de consumo actual (como ver tanta televisión, estar enganchados al móvil,  no hacer ejercicio, no escucharnos, ir a que nos curen, maleducar a nuestros hijos, haber perdido de vista la importancia de los valores, etc).
Que me pierdo… Retomo el tema… Nos quejamos de que no tenemos tiempo para cocinar con cariño y nutritivo. Así que somos objetivo fácil de la comida (¿?) precocinada y la chatarra. Luego hablaré sobre el tema de “no tenemos tiempo”.

CONTENIDO

SOBRE LA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Desde que cambié mis hábitos alimenticios hace unos 5 o 6  años, por temas de salud, trato de cuidarme. Pero como no tengo problemas graves, pues de vez en cuando soy demasiado laxo. Sobre todo, los fines de semana y fiestas de guardar, así como cuando salgo por ahí o me reuno con amigos. Es complicado mantenerse firme cuando no se tiene una necesidad imperial por tener unos hábitos 100% saludables y tienes que andar dando explicaciones o la nota, y ser el rarito…

El caso es que últimamente tenía la sensación de que estaba siendo demasiado permisivo con mi alimentación tóxica, y desde primeros de Noviembre, el día 4 en concreto, decidí ponerme de nuevo las pilas y retomar hábitos alimenticios saludables. Aquí parece que jamás nos pondremos de acuerdo:

En lo que sí están todos de acuerdo es en eliminar de la ecuación la comida chatarra (todos esos preparados con nulo (o casi nulo) valor alimenticio), alcohol, azúcar, bebidas carbonatadas, lácteos y harinas transgénicas (todas lo son, ya que al parecer no queda trigo sin manipular genéticamente en toda la faz de la Tierra, pues los grandes lobbies se ha encargado a conciencia de que así sea).

Y a eso es a lo que llamo alimentación saludable. Para que nos vayamos entendiendo un poco y hablemos el mismo idioma. 

EFECTOS DE LA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Llevo casi 2 semanitas en plan estricto, salvo un día, que comí fuera y no me quedó otra que comer lo que había. Eso sí, no me puse laxo y no me pedí ni el Goxua ni el café ni comí pan. Lo hice lo mejor que pude dentro de las opciones que había. Y otro día, en un desayuno de trabajo, sólo tomé agua. Sin bollo ni café ni pintxo. Qué triste… 

Pero ¡Qué bien me hace sentir!. 

Y de esto quería hablarte ahora. De lo bien que me siento. Más liviano físicamente y bien conmigo mismo por estar cumpliendo mi objetivo marcado. Y, muy importante, no estoy sufriendo ni tengo que tirar de fuerza de voluntad por el hecho de ver pasteles danzando por delante de mis narices, ni tengo bajones de azúcar, ni estoy cubriendo mis bajadas emocionales (cuando me dan) con bollería o snacks. Me siento comprometido y me siento responsable de mi bienestar. Y siento el beneficio que ello conlleva.

DIALOGANDO SOBRE EL CUIDADO DE “MI TEMPLO”

Te dejo a continuación un escrito que empecé hace un tiempo y que he acabado estos días. Como no te quiero hacer spoiler, léelo, por lo menos hasta la mitad, que es donde se aclara qué es lo que está pasando con esta aparente ida de olla… Y luego ya decides si seguir leyendo el resto (te lo recomiendo, pues hay una importante reflexión al final, que lo mismo te hace pensar… es de las más potentes que me han llegado últimamente). Que la disfrutes, y, sobre todo, mi deseo de que te resulte útil: (no he podido darle el formato deseado, así que para una mejor comprensión, léelo como un diálogo)

  • Dejo de comer mal. Pero sólo un poquito… No pasa nada por comer mal, ¿no?. Un poquito de azúcar tampoco es para tanto, ¿no me matará, no?
  • Hombre, ¿tomarías un poquito de veneno?
  • ¡¡ Pues no, claro que no !! ¿¡Me tomas por tonto!?
  • Pues entonces…  ¿por qué tomas azúcar (refinada), aunque sólo sea un poquito, si sabes que es veneno?
  • Ya, pero es que a veces necesito darme un homenaje. Ya me has dicho, y soy consciente de que muchas veces, cuando como mal, es para llenar un vacío emocional. 
  • Sí, eso es. Lo cierto es que es muy duro comer bien todo el rato. Pero si tienes claro por qué y para qué lo haces, lo conseguirás antes o después.
  • Ya… pero es que es tan difícil…
  • Sí, lo sé. Tal vez deba ser un poco más flexible. Al fin y al cabo, de algo hay que morirse, ¿no?
  • Ahora que lo recuerdo, también dijiste que el Cuerpo es mi Templo. Y que si tú fueras el encargado del mismo, no dejarías que se ensuciara lo más mínimo, ¿no?
  • Vaya, ¿Ahora haces tú de abogado del diablo?
  • ¡Pues sí! Ya ves. Es que poco a poco me vas convenciendo…
  • Pues a ver cómo salimos de aquí, porque mira que te iba a dejar de fustigar si comías un poco de azúcar y ahora tú mismo te cavas tu propia tumba y te impones no comer azúcar…
  • Ya ves, soy así… de todas formas… ¿tú quién eres?
  • ¡Tu conciencia al aparato! ¿Quién pensabas que era?
  • Pensaba que estaba hablando con un Terapeuta
  • También
  • ¿¡ Cómo que también !? ¿Eres mi Conciencia o mi Terapeuta?
  • Ambas cosas, tu Conciencia y tu Primer Terapeuta
  • Explícate…
  • Ya empecé hace unos  años a darte por saco… comenzaste a aprender, a cuestionarte sobre este tema de la alimentación saludable, de lo que metías en tu Cuerpo, en tu Templo… sí, lo reconozco, no te lo hice pasar bien con los cambios que te pedí. Sobre todo al comienzo, cuando eras un poco reacio. Te quité la leche y el azúcar, que tanto te gustaban. Pero mira, parece que no te ha ido mal, ¿no?
  • Pues no, no me ha ido mal… ahora estoy muy bien… pero vaya malos tragos me has hecho pasar…
  • Bueno, es lo que hay. Nadie dijo que fuera fácil. Sencillo sí. Fácil no.
  • Ahora ya veo que me estás haciendo de Terapeuta al fin y al cabo. 
  • Sí, ¿y a que suena todo bien y bonito?. Pero luego hay que ponerse a ello…
  • Sí, como lo de quitar el azúcar de tu vida. Es veneno. Tú lo sabes. Yo lo sé. No tiene mucho sentido que la siga tomando. Pero sin embargo, caigo una y otra vez… sobre todo cuando estoy un poco (o un mucho) tocado anímicamente… de bajón…
  • Claro, pero no te castigues. Es cultural. Desde que tenías un año ya te empezaron a dar azúcar, harina, lácteos… Y pensaban que todo eso estaba bien. No había tanta información ni se pararon a pensar en si era bueno o no. Y ahora tu paladar está acostumbrado a ello. Lo demanda. Lo usa para tapar. Tapar. Tapar… Síntomas vs Causa. Estamos en la sociedad de tapar síntomas. Da más dinero. Suena muy maquiavélico. Pero muchos lo saben y siguen en ello. ¿Por qué no se prohíbe el alcohol y el tabaco? Sí, claro, nos metemos en temas éticos, en los temas de libertades. El alcohol se ha demostrado que en pequeñas cantidades, un vasito de vino para ser más concretos, es bueno para el corazón (si no me falla la memoria). Pero el tabaco… uhmm… ¿qué tiene de bueno? Genera placer, me podrás decir. ¿Recuerdas tu primera calada? ¿Acaso no te supo a rayos? Al final es como el azúcar. Lo has usado asociándolo a algo que te generaba placer. O para tapar nervios, estrés, ansiedad, tristeza…  O tal vez empezaste a usarlo para encontrar tu hueco dentro de un grupo. Porque ya sabes que encontrar tu hueco en un grupo social, el sentimiento de pertenencia al grupo, es una de las 5 tareas básicas en el desarrollo del Ser Humano según lo establecen Al Pesso y Diane Boyden. Y …   
verduras y hortalizas, fuentes de salud
Verduras… ¿comida sana o comida de conejos y rumiantes?
  • Para, para, Pepito Grillo… Te estás yendo… por ahí podríamos hablar horas y horas, pero estás abriendo el abanico demasiado… y tenemos que cerrarlo… Tenemos que ir terminando por hoy…
  • Vale. Voy. Uno de los mayores problemas es el entorno. Vas a una conferencia, y si en el cáterin hubiese fruta en brochetas, la comerías. Pero hay café con bollos y vino y cerveza con fritos y tostas con mayonesa y chaka… Y si quieres echarte algo al buche, no te queda otra que introducir HAALS en tu Cuerpo… Te los recuerdo: Harina, Alcohol, Azúcar, Lácteos y Salsas. Todo muy sano y muy nutritivo…
  • Te sigo.
  • Bien. Entonces. Imaginemos que la conferencia sobre alimentación a la que has acudido te ha empoderado, te has decidido a comer más sano y consigues beber sólo 1 triste vasito de agua mientras los demás se ponen de pastelitos de chocolate y cafés hasta las orejas… pero llegas a casa y… entonces toca tener que dar explicaciones a todo el mundo… Y luego te empiezan que si no me comes nada, que si estás en los huesos, que si eso es comida de conejos y rumiantes, que toda la vida se ha comido carne y leche, que un poco de azúcar no te va a matar…
  • Sí, ya lo he intentado alguna que otra vez…
  • No obstante, esta vez has decidido que va a ser la buena, y a pesar de todas las presiones externas, te mantienes firme, dispuesto a tener que luchar contra la tempestad, contra viento y marea… Pero te llega un bajón anímico, ¡y zas! todo el esfuerzo de un plumazo al carajo…
  • ¡Sí dichosos bajones anímicos… me llevan al azúcar de cabeza!
  • No eres el único… Pero es que esto te afecta, y se nos olvida muy rápido… lo cuides o no, lo nutras o le facilites comida chatarra, el Cuerpo seguirá siendo tu Templo. Y aunque no le darías un poco de veneno tipo cicuta, volverás a darle los venenosos HAALS… por comodidad, por convención social, por placer… por lo que sea…  Y vuelta a empezar…
  • Sí, es que lo que es malo para el cuerpo le sabe tan bueno al paladar… No me puedo resistir. ¡Es imposible!
  • Mira, eso sí que no. Imposible NO es. Leí algo el otro día que tal vez te pueda inspirar. Estaba relacionado con el “es que no tengo tiempo para hacer todas esas pautas saludables que me das (hacer ejercicio, meditar, preparar una comida nutrititiva, etc) porque date cuenta que tengo 2 hijos y 1 pareja y tengo que llevarlos al cole, trabajar, luego las extraescolores de los peques, horas extras en el trabajo, inglés y estudiar para un examen de auditoría interna en el trabajo, dar de cenar a los niños … y ver un rato la tele para descansar un poco de tanto estrés…”
  • Sí, eso, eso. Esa es mi Vida. Dime tú cómo lo hago. 
  • A ver, no seas impaciente, que estoy en ello. Leía que ante esa situación consideres lo siguiente. 
    • Imagina que vas al médico y te dice que la analítica no ha salido muy bien y que tienes que comenzar a cuidarte. 
      • Te dice: “Te vendría bien un poco de ejercicio, comer más sano, meditar, leer… Parar y dedicarte un par de horas al día a ti”. 
      • A lo que le espetarías: “¿2 horas? ¿está usted loco? Yo no puedo parar 2 horas?” 
  • Sí, le diría eso, y le recomendaría un amigo que tengo que es psiquiatra. Ese médico está zumbado… 2 horas para cuidarme, dice…
  • Bien. Pues ahora imagina lo siguiente. 
    • Vas al médico, y tras revisar tus analíticas y hacerte un chequeo completo, te dice: 
      • “(Pon tu nombre aquí), si sigues así, morirás en 3 meses. La única opción para salvarte es que pares 2 horas al día para hacer ejercicio, comer sano y meditar un poco). 
      • Entonces le responderías:¿solamente 2 horas al día?. ¿No tengo que hacer nada más que parar 2 horas al día y hacer un poco de vida sana y así no moriré en 3 meses?. Cuente con ello. Hoy mismo empiezo”.
  • Sí, algo así le diría
  • Ea, pues eso…

Deseando que no pese un diagnóstico tan funesto sobre ti ni ninguno de tus seres queridos y cercanos me despido hoy. Tan sólo deseo haberte ayudado a ver que los cambios no los hacemos porque sean imposibles, sino porque no nos da la gana.

O porque no nos va la Vida en ello. De momento…

 

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