Reflexiones

EL PEQUEÑO BUDA Y EL COLIBRÍ

Los pensamientos son tan molestos como el suave aleteo de un colibri

Recientemente me fui al Centro Budista Oseling, en las Alpujarras granadinas a hacer un retiro de silencio de 7 días. Me apetecía probar la experiencia de estar 7 días sin hablar con nadie y sin estar conectado con el mundo a través de las dichosas tecnologías… Y de paso, meditar.

Lo cierto es que lo de meditar (tipo budista, según era mi idea) no se me dio muy bien, y apenas lo logré durante 5 minutos. Sí, 5 minutos en 7 días… Im-presionante, que diría el otro… Pero fue un disfrute de experiencia. Y de hecho, la inspiración vino en forma de regalo el penúltimo día y me ofreció este cuento breve que te comparto ahora.

Deseo que te guste. Por cierto, el cuento versa sobre lo que no conseguí en 7 días… meditar y los pensamientos tocapelotas

CUENTO BREVE: EL PEQUEÑO BUDA Y EL COLIBRÍ

Cuenta la leyenda que estando un día el pequeño Buda a la orilla del lago contemplando la quietud de las aguas, se le acercó un colorido colibrí batiendo sus pequeñas alas. De todos es conocido que es débil y apenas sonoro el aleteo de un pequeño colibrí. Pero quedó patente aquel día que es suficiente para romper la quietud del agua y la postura contemplativa de incluso un ser iluminado.

  • “¿Qué haces?” – preguntó el pequeño buda – comenzando la frase con cierta irritación, pero acabándola con una sonrisa en la boca y otra en el corazón, fruto tan rápida corrección de su entrenamiento diario
  • “Vuelo libre, ¿y tú?”
  • A mí me atenazan los caprichos de mis pensamientos. Ya ves, me he enfadado simplemente porque un bello ser como tú me ha descentrado de mi entrenamiento con su apenas perceptible presencia”
  • “Ya me lo han dicho en más ocasiones” – respondió alegremente el colorido pajarillo.
  • “¿Qué exactamente?” – quiso saber el pequeño aprendiz.
  • “Que soy pequeño, apenas perceptible, pero puedo llegar a ser muy molesto”
  • “Hombre, yo no he dicho eso” – se quejó el pequeño monje – avergonzándose por su primera reacción inicial de Ira, que a pesar de haberla corregido en apenas milésimas de segundo, capacidad que llevaría decenas de años para cualquier otro mortal, había sido captada por el pequeño colibrí
  • “No te preocupes. Como te decía, ya me la han dicho más veces, y estoy acostumbrado. No obstante, como observo sabiduría y compasión en ti, a pesar de tu corta edad, si te apetece, te puedo compartir una enseñanza que una vez me reveló un viejo sabio, casi tan liviano como yo pues apenas tenía músculo y grasa”
  • “Cuéntame más, por favor. Soy todo oídos”
  • “Este viejo y sabio hombre me dijo que soy como los pensamientos, esos que tanto os irritan y os descentran a los mortales. Que peso casi tan poco como ellos, y que mis alas se baten casi a la misma velocidad a la que éstos se generan. Pero vuestro ego es tan grande, que en lugar de amoldarse como el agua, generar bellas ondas donde antes había sanadora quietud, os comportáis como el hielo, que no acepta cambio de forma alguno salvo exponiéndose a su opuesto, el fuego destructor, generador de Ira y malestar”

Y dicen que es así como el pequeño Buda aprendió que una misma esencia, el agua, según cómo se encuentre, puede tener un poder amoroso y absorbente, fluido y amoldable, como cuando está en estado líquido. Pero que esa misma esencia, el agua, encontrándose en estado sólido, pétrea como la roca, sólo es capaz de reaccionar ante el puesto que la destruye y le hace perder la forma y el Amor incondicional que reside en ella.

Y dicen también que años más tarde, cuando ya era venerado como el viejo y sabio Buda,  viendo que los hombres no comprendían este poético lenguaje y seguían sufriendo día a día por los pensamientos que su convulsa y caprichosa mente les generaba a cada segundo, decidió dejarlo escrito de esta otra manera:

“Tú eliges cómo reaccionas a lo que te pasa y a las ideas que se suceden en tu cabeza. Puedes abrazarlas con amor y fundirte en ellas, o puedes luchar contra ellas y negarlas. Serás tú y solo tú quien dé el poder de descentrarte al suave batir de alas de un pequeño colibrí…”

Inspirado y redactado íntegramente en OSELING. Alpujarras. Granada. 31 de Marzo de 2019

 

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4 comentarios en “EL PEQUEÑO BUDA Y EL COLIBRÍ”

    1. Me alegra haberte ayudado/inspirado. ¡Y gracias por comentar! Me produce mucha alegría saber que hay alguien al otro lado y que lo que hago sirve de algo 😉

      Lo cierto es que cada persona recibe la inspiración de diferentes maneras, de ahí que mezcle los cuentos con los ejercicios y con artículos sólo de reflexión personal. Porque cada cual tiene una forma de aprender y recibir la información, y así trato de llegar un poco a cada uno. Que para eso somos diferentes… que es lo que enriquece nuestra vida… aunque a veces también nos la atormenta, je, je

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  1. A mi también me ha gustado mucho el cuento del colibrí y reconozco cómo algunos pensamientos me sacan de mi centro. Lo importante no es lo que nos pasa si no lo que hacemos o pensamos en relación a lo que nos pasa. Gracias, Fernando, por compartir con nosotros tu vivencia. Un abrazo.

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