Consejos

El Arte de NO Dar Consejos

Imagen de papel recién salido de una destructura como simil de El arte de no dar consejos. Es mejor ayudar a la persona a acceder a su sabiduría interna a través del subconsciente con micromovimientos

Este es el artículo más personal de los que he escrito hasta la fecha, y posiblemente uno de los que tenga contenido más valioso, por las reflexiones que se vierten en él.

LOS HECHOS

Ayer por la mañana me levanté con muchas ganas. Casi como cada domingo me tocaba partido de pádel, actividad con la que habitualmente paso un buen rato y mi cuerpo segrega un poco de oxitocina, la hormona de la felicidad. Hice mis ejercicios energéticos para comenzar bien por la mañana, mi desayuno a base de fruta, y disfruté del camino a la pista porque hacía un sol espléndido, y recuerdo decirme a mí mismo “qué maravilla de día” mientras los primeros rayos solares de la mañana calentaban mi rostro.

Comencé el partido sin estar muy centrado, porque no recordé hacerlo al comienzo, y en el primer set nos fulminaron 6 juegos a 1 en 20 minutos. No fuimos capaces, ni mi pareja ni yo, de analizar qué habíamos hecho tan mal como para que nos fuese así de horrible. Y comenzó el segundo set, ya más centrado. Y fue igual de mal. Partido perdido en menos de 40 minutos. Un auténtico desastre.

Como aún quedaba tiempo de pista alquilada, seguimos jugando. Y la cosa fue cada vez a peor. Notaba cómo crecía en mí la frustración y la rabia, casi hasta el punto de llorar de impotencia. Y no es una forma de hablar. En un momento dado casi estuve a punto de estampar la pala contra la pared. Pero me contuve a tiempo. Menos mal…

Mientras esto ocurría, yo era consciente de mis procesos internos (al menos algo útil estaba resultando la mañana). Trataba de controlar mis impulsos, de serenarme mediante la respiración y otro ejercicio para centrarme en mi núcleo, centrarme en el juego. Pero nada mejoraba. La frustración y la rabia seguían ahí, destrozándome la preciosa mañana de domingo, que se suponía que era para pasar un buen rato y generar un poco de hormona de la felicidad…

CONTENIDO

El culmen del asunto llegó cuando a falta de 30 minutos para acabar el tiempo de alquiler contratado, una persona del otro equipo, a la que cariñosamente llamamos Coach, por la cantidad de conocimientos técnicos, el análisis del juego que realiza y los excelentes consejos que nos da  para que mejoremos, decidió unilateralmente cambiar de equipos y ayudarme a mejorar mi juego, que estaba siendo desastroso tal y como he comentado sobre estas líneas.

Yo ya me había hecho una idea de lo que quería hacer en esos 30 minutos, y él se había hecho la suya. Y no eran la misma. Sus consejos fueron muy acertados, pero sólo mi Mente fue capaz de recibirlos. Mi Cuerpo se negó en rotundo, y no me siguió. Lo intenté, pero no hubo manera. Traté de convencerme de que era una buena oportunidad de mejorar, pero nada… Traté de respirar, de centrarme, de convencerme mentalmente… pero mi Cuerpo no estaba por la labor… Toda mi energía estaba abajo, y yo en ese momento no tenía ganas de recibir correcciones. Y no era por tema de Ego. Era un tema puramente corporal y anímico.

Yo ya me había hecho una idea de lo que quería hacer en esos 30 minutos, y él se había hecho la suya. Y no eran la misma.

Sobre el papel,  tal vez fuese el momento más adecuado para corregir un patrón de comportamiento que me estaba dando un mal resultado. Pero mi Cuerpo era incapaz de seguir sus indicaciones. Mi estado de ánimo estaba por los suelos, y además el plan que yo tenía en la cabeza, lo que me apetecía hacer, me fue negado sin previa consulta.

Ciertamente, y aunque con desgana, porque físicamente no podía hacer lo que quería, a pesar de que lo intenté, jugué mejor que en la hora y media anterior, y corregí los errores que había estado cometiendo (básicamente atacar siempre, a la primera, en vez de preparar la jugada y dar el remate final cuando ya está a punto de caramelo). Y como estaba analizando mi estado interno y todo esto que os estoy contando ahora, considero que algo sí que integre y que el próximo día que juega realizaré algo de lo que aprendí ayer.

Sin embargo, lo más probable, es que una persona que no tenga los recursos que yo tengo (o yo mismo en otro momento en el que esté en “modo Ego”, con un nivel de descentramiento aún mayor), ante una situación como la que yo viví ayer, no integre ningún aprendizaje. No asimile nada de lo que le están diciendo.

Creo que esto es precisamente lo que pasa muchas veces en los tiempos muertos de los partidos de baloncesto, cuando el entrenador para el juego para hablar con sus jugadores porque las cosas no están saliendo bien. Y entonces comienza vaciando su frustración en ellos, pegando unos gritos que se oyen en todo el pabellón… El Cuerpo del jugador (y su Mente) ya viene con la energía baja, y ante un estímulo violento de una persona de  jerarquía superior, que además muchas veces está de pie mientras ellos están sentados, dudo mucho que asimile de la manera más beneficiosa posible el mensaje que el entrenador le dará después de vociferar y descargar su frustración y mal humor…

EL APRENDIZAJE; DAR CONSEJOS, ¿SÍ, NO, CUÁNDO Y CÓMO?

Las ideas principales que quería ofrecer hoy con esta experiencia personal son:

  • SÍ O NO DAR CONSEJOS. No ofrezcas consejos si no te los piden. Como primer paso, ofrece la posibilidad de dar consejo diciendo por ejemplo:
    • “¿te apetece saber lo que haría yo en tu lugar?”
    • “¿crees que es un buen momento para que te dé mi opinión?”
    • “¿se te ocurre alguna manera en la que te pueda ayudar?”
    • “¿quieres que te dé mi punto de vista, neutral y externo sobre esto que me cuentas?”
  • CUÁNDO DAR CONSEJOS. Recuerda que a pesar de tu buena voluntad, es posible que la otra persona no esté 100% receptiva (con su Mente y su Cuerpo). La Mente va muy rápido. Pero el Cuerpo lleva otro ritmo. Y hay que respetarlo, o el mensaje y los consejos no se integrarán y no resultarán tan útiles como tú (que en esta ocasión es el que los da) desearías.
  • CÓMO DAR CONSEJOS. Y para acabar esta reflexión, no pierdas de vista que tus consejos es posible que no le sirvan a quien los recibe porque tiene una forma de ver la vida diferente a ti, unas experiencias vitales distintas y que maneje con poca destreza esos recursos, conocimientos y habilidades que para ti son muy sencillos de poner en práctica. Por ejemplo, tú manejas muy bien estrategias de tipo mental (meditación, escribir, etc) y la otra persona es más de acción (necesita hacer deporte) o tal vez emocional (resuelve más hablando y sintiendo la Emoción).

La Mente va muy rápido. Pero el Cuerpo lleva otro ritmo. Y hay que respetarlo, o el mensaje y los consejos no se integrarán

Entonces… ¿CÓMO dar consejos? Vamos a ello.

ACCESO A LA SABIDURÍA INTERNA O “EL ARTE DE no DAR CONSEJOS”

Para mí, realmente, la opción más útil es la de NO dar consejos. Lo ideal para mí es ayudar a la otra persona a que escuche sus propias respuestas. Lo que yo llamo su Sabiduría Interna. En este caso del deporte, está claro que mi Sabiduría Interna, (a no ser que en otra vida fuese profesional del pádel o se dedique a ver vídeos por internet mientras yo duermo y no me entero) no tendrá las respuestas que necesito. Por lo que la ayuda de una persona que sepa más que yo, será necesaria.

Pero eso sí, como decía antes, en el momento adecuado.  

Por otro lado, en una visión más terapéutica del asunto de dar consejos, sí que me parece oportuno este enfoque de ayudar a que la otra persona encuentre sus propias respuestas, porque su Subconsciente, su Memoria Celular anclada en sus músculos, las tiene. Y se las puede mostrar a través del movimiento de su Cuerpo; más concretamente a través de los micromovimientos conscientes. Esta es la manera como lo plantea la Integración Somato-Energética, basada en la Psicología Formativa de Stanley Keleman. A este respecto, por ejemplo, el otro día me comentaban de una persona que había estado 2 años en psicoterapia y que no le había servido de nada porque su psicoterapeuta siempre “le daba la chapa”

Obviamente el Mindfulness, la atención plena, el ser consciente de los procesos internos que corren dentro de uno mismo, bien sea respirando, caminando, meditando, escribiendo, etc, puede ayudarnos a conectar con nuestra Sabiduría Interna para así obtener las respuestas que necesitamos. Precisamente ayer me encontré con un Terapeuta que se iba 1 mes de mochilero a Indonesia para tomar decisiones, mientras va haciendo trekking conscientemente. Sin embargo, no todo el mundo tiene la capacidad de escucharse, y en ocasiones se necesita ayuda para que nos guíen en este propósito. Yo mismo, aunque llevo cientos de horas dedicándome a conocerme, a centrarme, a gestionar mi mundo interno, según la tipología del asunto o mi estado de descentramiento, sigo necesitando ayuda externa para escucharme.

Y sí, la respuesta a la gran pregunta… si no dispongo de esta herramienta que comentas, la Integración Somato-Energética, ¿doy consejos o no?. Mi recomendación es no hacerlo. Simplemente escucha, que la persona se oiga, y con un poco de suerte encuentre su propio camino.

Si necesitas alguien que no te dé consejos, aquí estoy.

Y por cierto, si te apetece comentar tus experiencias cuando has dado o te han dado consejos, estaré encantado de que las compartas en los comentarios.

 

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(y soy de los que siempre cumplen su palabra 😉

 

8 comentarios en “El Arte de NO Dar Consejos”

  1. Aupa Fer, el padel esta claro que es un termometro del equilibrio que tenemos en nuestra vida, porque no gana el mas fuerte ni el que mejor condicion fisica tenga sino el que mejor se adapta. A mi me paso algo parecido en un partido con mi hermano que tiene mucha mas experiencia que yo en este juego. Por un lado bebi agua y senti que mis musculos se hidrataban. Y por otro lado, pedi a mi hermano que no bajara la intensidad y que me acribillara. Casualmente empece a ganarle puntos cuanto mas dificil md lo ponia. Fue un aprendizaje de ser consciente y sabrr lo que necesitas…

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    1. Gracias por tu aportación, “missemillas”. Pues sí, el otro día me faltó parar, desde luego. Hubiese sido un buen comienzo para cambiar la dinámica. También haber expresado a mi “Coach” cómo me sentía con su decisión, y haberlo negociado. Eso habría sido un buen principio. Y fue un excelente aprendizaje para mí. Y eso es lo importante, aprender de los errores y las vivencias, para que aunque hayan sido desagradables tengan alguna utilidad

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  2. Este fin de semana volví a jugar a Pádel. Y aunque perdí (otra vez), aprendí un par de cosas.

    1.- Interioricé, corporalmente, la teoría de cómo y cuándo subir a la red. Es lo que trabajé precisamente en la frustrante sesión que explicaba en el artículo. 2 semanas después, de repente, en vez de pensar lo que tenía que hacer, LO SENTÍA. Mi Cuerpo sabía cuándo y cómo subir. Era como verlo desde fuera, en tercera persona. Lo disfruté mucho

    2.- Comencé a analizar mis fallos. Hubo 2 puntos, cruciales, que perdimos por errores míos. Me paré a reflexionar con la técnica de los 5 porqués (otro día hablaré sobre ella), y ya tengo algo que practicar el domingo que viene. Ya os contaré

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